La inocencia
La inocencia de un niño se pierde cuando los años transcurren y un corolario de influencias de su entorno social lo convierten en ser "pensante".
A veces nos retoca la añoranza, ese anhelo de algo que no tenemos, que lo perdimos. El anhelo por algo mágico que venga nuevamente a nosotros y arregle nuestras vidas.
A veces eso se parece al amor, o a la nostalgia, o a la sensación que algo nos hace falta: la inocencia de niño.

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